Fiscales de Indiana critican a fans de Phish por llegar con drogas a los shows
La oficina del fiscal del condado de Hamilton emitió un comunicado en el que expresó su preocupación por cinco arrestos por drogas de nivel felony durante la serie de tres fechas de Phish en el Ruoff Music Center. El caso vuelve a poner en foco la relación entre la escena jam y el consumo de sustancias.
La oficina del fiscal del condado de Hamilton, en Indiana, no se guardó su disgusto. Tras la serie de tres shows que Phish ofreció en el Ruoff Music Center a fines de julio, los fiscales emitieron un comunicado en el que destacaron cinco arrestos por cargos de drogas de nivel felony entre los asistentes.
El tono del texto, casi de regaño, generó sorpresa y hasta cierto rechazo entre quienes siguen la banda desde hace décadas. Para muchos en la comunidad jam, la presencia de sustancias forma parte histórica de la cultura que rodea a Phish, aunque eso no quite que el tema sea complejo y que las leyes estatales sean cada vez más estrictas.
Phish, la icónica banda de improvisación originaria de Vermont, lleva más de 40 años construyendo una base de fans global que viaja de ciudad en ciudad siguiendo sus giras. Sus recitales son conocidos por la libertad musical, las largas jams y una atmósfera que muchos describen como una mezcla de carnaval psicodélico y comunidad. El Ruoff Music Center, un anfiteatro al aire libre en Noblesville, ya había recibido a la banda en años anteriores sin que se emitieran comunicados de este estilo.
Según el comunicado de los fiscales, los cinco arrestos involucraron cantidades que califican como felonías bajo la ley de Indiana. Aunque no se brindaron detalles específicos sobre las sustancias ni sobre los perfiles de las personas detenidas, el mensaje fue claro: “No queremos esto en nuestros eventos”.
Desde el lado de la producción y de la escena, el asunto genera un debate que viene desde los años 90. En la era de Grateful Dead, el consumo de drogas en los shows era casi parte del folklore. Phish heredó buena parte de esa audiencia y de esa cultura, pero los tiempos cambiaron. Hoy los festivales y venues implementan medidas de control más fuertes, perros antidrogas y políticas de cero tolerancia que chocan con la tradición de “lot scene”, el mercadito improvisado que se arma en los estacionamientos antes y después de los conciertos.
La banda misma nunca ha promovido el consumo de sustancias en sus comunicados oficiales. Sus miembros han hablado en distintas entrevistas sobre la importancia de la música por encima de todo y han mostrado preocupación por la salud de su comunidad. Sin embargo, reconocen que no controlan lo que cada fan decide hacer antes de entrar al venue.
El comunicado de los fiscales de Hamilton County se suma a una tendencia que se ve en varios estados norteamericanos: usar los grandes conciertos como oportunidad para mostrar mano dura en materia de drogas. En años recientes, festivales como Bonnaroo o Lollapalooza también han reportado operativos importantes y han reforzado la presencia policial.
Para los fans de Phish, el episodio genera preguntas sobre el futuro de la experiencia en vivo. ¿Se volverán los shows más controlados? ¿Cambiará la vibra que hace que miles de personas viajen cientos de kilómetros para ver a la banda? La escena jam siempre se jactó de ser un espacio de libertad, pero esa libertad choca con las realidades legales y de seguridad pública de cada ciudad.
Más allá del comunicado, los tres shows en Ruoff fueron, musicalmente hablando, celebrados por los seguidores. La banda presentó repertorios variados, con jams extensas y alguna sorpresa en la lista de temas. Eso, para la mayoría de los que asisten, sigue siendo lo central.
El episodio sirve, de todos modos, para recordar que la relación entre música en vivo, cultura juvenil y sustancias sigue siendo un tema delicado. Ni la banda, ni los organizadores, ni las autoridades parecen tener una solución mágica. Mientras tanto, la comunidad phishhead continúa debatiendo en foros, redes y estacionamientos de venues qué significa todo esto para el futuro de la gira.
Lo cierto es que Phish no para. La banda sigue recorriendo Estados Unidos y pronto anunciará nuevas fechas. Y sus fans, como siempre, seguirán apareciendo. Con o sin la aprobación de los fiscales locales.